El corrector y la calidad de contenidos de un Curso

el corrector de libros

El corrector y la calidad de contenidos de un Curso

«Déjate de manual de estilo. Nadie lo lee. No interesa. Hay cosas más importantes», «Yo paso de la Real Academia» o «Lo importante es el diseño» son muchas de las afirmaciones rotundas con las que el corrector, en su afán de controlar la calidad global de contenidos, se puede encontrar diariamente en su jornada laboral.

No pasa eso en Grupo Femxa. Ni por asomo. El control de la calidad de la edición de textos es uno de los criterios que todos nuestros cursos deben pasar. La limpieza, la normalización y la unificación son tres de los rasgos claramente identificables en nuestros contenidos después de la intervención de un profesional imprescindible en la edición, sea cual sea esta, digital o análogica: el corrector.

La Figura de El Corrector

El corrector es un profesional del mundo de la edición y de la comunicación, una figura que está en constante aprendizaje, con un gran dominio de la gramática y la ortografía, con enorme habilidad de redacción, que se actualiza y que se adapta a las necesidades del encargo para «mejorar la redacción, sintetizar o ampliar conceptos propuestos por el autor, y otras intervenciones en la redacción que aclaren y faciliten la comprensión del discurso» (UniCo, Definición del corrector).

Desde Grupo Femxa entendemos la corrección como una fase principal en la producción de los cursos e-learning. ¿Cómo influye esta fase en nuestros cursos?

herramientas de el corrector de contenidos

Además de ofrecer un producto limpio de erratas y errores, unificado y normalizado, el corrector se responsabiliza de que nuestros textos formativos sean comprensibles, objetivos, legibles, coherentes, homogéneos, con una solidez conceptual y semántica, y con un registro lingüístico adaptado a los lectores destinatarios.

Debemos evitar que el alumnado de nuestros cursos se encuentre con dificultades en la lectura del contenido que influyan negativamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje, ralentizándolo o, incluso, bloqueándolo. Asimismo somos una pieza esencial en la imagen de la empresa, en su «imagen escrita». ¿Acaso te fiarías de una empresa que no cuidara su forma de comunicar, de la forma en la que el mensaje que quiere transmitir llegue a ti?

El corrector no se limita solo a trabajar la gramática y  la ortografía. Esta disciplina es muy amplia y además de las habilidades lingüísticas, se deben conocer y dominar las habilidades de edición y ser «digital» (¿por qué esa manía de que los que nos dedicamos a las letras somos defensores a ultranza del papel y nos negamos a evolucionar hacia lo digital?).

En todo caso, la intervención de este profesional, el corrector, es más que necesaria, pues hoy más que nunca se necesitan, dada la preponderancia de los contenidos visuales.

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